Esta vez, he optado por releer,
Miguel Strogoff de Julio Verne, posiblemente
publicada en 1867; y que a nivel
personal confieso es una de mis favoritas
La valentía y el coraje del joven
correo del Zar, en plena guerra con los tártaros, las invasiones de Siberia,
dispuesto a sortear todo tipo de obstáculos, sin revelar su identidad, pero sin
dejar de echar una mano a aquellos con los que se cruce en su camino, como los
dos periodistas rivales, uno inglés, otro francés que pelean por ver, quien es
el primero, que envía sus crónicas
Y, su amor fraterno, que el autor
deja en el aire e imaginación del lector si se transformará en otro amor, por
la joven Nadia
Su arrojo para aceptar la afrenta
antes de que se descubra quien es
Por último el amor y su valor
para salvaguardar la vida de su madre Marfa, y el coraje de esta
Su ceguera por haber sido fiel a
su misión, y al final el triunfo de la justicia, en todos los sentidos, también
en el de mostrar un Miguel que sigue viendo, porque sus ojos no pudieron
cegarse
Lo más llamativo en el personaje,
es cuando prefiere ser golpeado en el rostro, antes que arriesgarse a poner en
peligro su misión, después si devolverá la afrenta, pero en ese momento su
patria Rusia, bien merecía el ultraje
El otro es cuando niega ser hijo
de Marfa, y, se lo niega a ella misma, hace por su misión y por la propia Marfa,
será precisamente esto lo que hará que sea descubierto, pero cuando su madre va
ser golpeada hasta que diga si es su hijo, no dudará en confesarlo
La vida de una madre está por
encima de todas las patrias, no hay en esta novela como en otras de Verne,
hechos portentosos para la época, no adelanta el futuro, y, por eso es mi
preferida
Otro día, cuando vuelva a leerla,
es posible le toque a otro de los
personajes de la misma
Hoy le toco a Miguel
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