Esta vez el libro a comentar, es
una novela de Marina Mayoral; escrita en gallego, pero que también se la puede
encontrar en lengua castellana
Se trata de “Case perfecto” Casi
perfecto
Escrita en modo epistolar, nos
presenta a una famosa escritora madre de dos hijos, a la que él más joven acusa
de ser la causante de la muerte de su padre, y, ex esposo
A través de un largo escrito, en
él que va desgranando su vida, y la de sus hijos, para hacerle ver, lo absurdo
de su acusación, se van viendo circular personajes, que han formado parte de la
vida de ambos, y, de los que sólo han
formado parte de su vida
Son personajes vivos, “que se
mueven, que no están sujetos a la misiva que manda a su hijo”; en ningún
momento decae la atención
Ya la había leído pero hace unos
años; y, aunque me acordaba del argumento, no me había metido en ella como
ahora
Aunque aún no voy hacer mi
análisis particular de los personajes, si voy a constatar algunas cosas que la
madre de la novela dice a su hijo
Lo que la escritora madre, le cuenta
a “Peque”, su hijo
Siempre fue muy mala para las labores
del hogar, y cuando tenía que presentar los trabajos en el colegio o Instituto,
se lo hacía otra persona, en realidad no
era mala, pero se ponía tan nerviosa, que sobaba el tejido, y, había que lavarlo; me hizo
gracia porque a mí, que también di, labores del hogar, me sucedía lo mismo,
eso, sí, yo además de sobarlo es que era
mala, y, requetemala
La segunda, es la frase que dice
al hijo. “Cuando una madre dice a un hijo, “siempre”; es siempre”; yo no soy
madre, pero estoy de acuerdo, claro que habrá excepciones
La tercera, más que una frase, es
una actitud. Cuenta que cuando “Peque”, era pequeño, se tiraba de la cuna, del
corralito, y, que para evitar accidentes le mandaron cubrir lo con una especie
de red, a ella le daba pena, le parecía verlo preso; el caso fue que hicieron
un viaje al pueblo, y, se les olvido llevar la redecilla protectora, pero el
pequeño no dormía, toda la noche, la paso, con los ojos abiertos en su cuna, lo
intentaron todo, a la mañana siguiente consiguió con que unos pescadores le
regalaron un trozo de red, se la echo por encima, y durmió con un bendito, la
añoraba, la echaba de menos. Yo extraje mi enseñanza, a veces las personas se
sienten más seguras con menos libertad, porque ven en la libertad un riesgo,
como “Peque” echan de menos la redecilla
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