El legado de los huesos, de Dolores Redondo
2º libro de la trilogía, y,
continuación de la historia iniciada con el guardián del bosque, en este nos
encontraremos con la protagonista Amelia
Salazar embarazada, esperando el nacimiento de su hijo, y, enfrentada a su
pasado, al recuerdo de su madre Rosario, que hizo de su infancia un infierno. Y, que
ahora está en un sanatorio mental de máxima seguridad
Descubrirá que tuvo una hermana
que fue muerta al nacer, y, cuyo nacimiento se ocultó, todo ello a raíz de la
aparición de unos huesos de bebé recién nacido, en una sima, algunos de los cuales llevan su
propio ADN, su hermana era gemela,
nuevas muertes esta vez, aparentes suicidios de los asesinos de las
víctimas del relato anterior, pero nada será casual
Mezcladas con las leyendas de
Euskadi. Como la de los niños muertos sin bautizar, que se quedaban como
protectores del hogar, lo que en Galicia vendría a representar “los trasnos”
Junto con todo esto, se va
enterar de que su madre había ingresado en un grupo satánico, que le exigía
sacrificios humanos, y, estaba dispuesta a hacerlo, a sacrificarla a ella
Al final dará a luz a su hijo,
esperaba una niña, pero nace un niño, la madre escapada con la ayuda de un
médico del centro sanitario donde fue recluida tras sacarla del primer
sanatorio mental, por agredir, a un enfermero.
Se escapará secuestrara a su nieto, e intentara sacrificarlo, se
detendrá al ver que es un niño, no una niña
He omitido muchos detalles, para
animar a la lectura, que no deja tranquilo en ningún momento
Hay cosas que sólo viéndolo como
lo que es una novela de ficción se pueden tolerar, decir que una criatura de
sexo femenino, en su etapa fetal, cambia al sexo masculino, es fuera de una
novela, una majadería, el sexo se fija por los cromosomas en el momento de la
concepción
Pero lo que no se puede tolerar,
porque para escribir uno debe documentarse, o no hacer citas concretas, es
poner a un sacerdote del Opus Dei, como psiquiatra, hay sacerdotes que son
médicos. Pero jamás uno del Opus, si un titulado universitario, de la Obra, se
hace sacerdote, deja su antiguo oficio
En toda la novela, aparece
respetuosa de la vida del niño no nato, al que se refiere con respeto, sólo en
una ocasión que dice que no es lo mismo la vida del feto, que la del recién
nacido, porque el primero depende enteramente de su madre, yo le diría al
personaje que el recién nacido también
También aparece rezando en muchos
momentos, pero aunque se santigüe, no es oración cristiana, en ningún momento
alude al Dios cristiano sino a los viejos dioses vascos. Pero no ofende
Es respetuoso en todo momento
Sólo falta ver el desenlace del
3º tomo
Ofrenda a la tormenta
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