Todo bajo el Cielo. De Matilde
Asensi
Nada falta en esta novela, de
Matilde Asensí, si bien en una primera lectura aunque me gustó muchísimo, no le
encontré toda la magia que encerraba, en este nuevo encuentro, “me he hecho
amiga” de la protagonista principal, de Elvira
Elvira es un personaje con
cuerpo, que a veces te enoja, otras te emociona, y, en ningún momento de la
lectura te deja indiferente, a lo largo de todo el libro se la ve madurar y
crecer como mujer
Una mujer abierta de mente y de
espíritu, que no dudará en cambiar viejos estereotipos
La acción empieza al final de la
Primera Guerra mundial, y, termina al final del siglo XX, con una Elvira viva,
aunque ya muy mayor
Empieza siendo una pintora
española afincada en Francia, repudiada por su familia, a la que se le plantean
dos problemas
El primero hacerse cargo de una
sobrina, Fernanda adolescente, criada el rigor castellano, que acaba de perder
a sus padres, una chiquilla de 16 años que tiene la mente de una persona de 80,
y, a eso se añade el aviso de que su esposo, con quien había contraído
matrimonio de interés, ha muerto en Shanghái, y, tiene que hacerse cargo del
cadáver
Y, ahí empieza su aventura, primero
en el barco que las llevará a su destino, y, que será una tortura, luego en el país
asiático
Donde descubrirá que su marido
fue asesinado, por los que pretendían robarle unas cajas que ocultaban un
secreto de la China milenaria, no digo más para no sacar interés a los que de
seis leerla
A todo esto se añade un joven
chino que Fernanda, saca del hospicio
como su criado, y que ya no se separará de ellas jamás
Empieza la aventura, sabiendo que
tiene una deuda inmensa por causa de su esposo, y no tiene medios de pagarla
Indagando sobre el pasado de su
marido, conocerá a Paddy, un irlandés
periodista y amigo del whisquí, que le presentará a Liam Jiam, un chino amante
de su pueblo y del pasado, y, miembro de un partido chino
Será este, quien la convenza para
ir en busca de la tumba del Primer Emperador, para recuperar sus tesoros
Al principio piensa en dejar a su
Fernanda en la posada China, en la que están viviendo, pero al ser imposible
hacerlo
La incluye a ella y al joven
nativo en su aventura
Que empieza atacados por una
banda de bandidos “La Banda Verde”, de
cuyos ataques, los salva Paddy, perdiendo una de sus piernas
En esta aventura, vestidos como
mendigos, Elvira empezara a echar fuera miedos tontos, a madurar, aprender a
compartir, a amar a su sobrina, y, al pequeño Biao, el chino
Recorrerán ríos inmundos, y, ríos
maravillosos, verán ciudades de mentira que parecen de verdad hechas para
alberga un emperador muerto, y, sus concubinas
y, sequito sepultados en vida
Conocerá a una monja budista, que
le dará el secreto de la felicidad, y, a un monje, el monje rojo, que le
enseñará una frase proverbial, “Que sepa descubrir lo bueno que hay en lo malo,
y lo malo que hay en lo bueno”
Dejará de pensar en si misma, en
su cuaderno de dibujo, del que no se separaba, para pensar en los otros, en los
niños
Al final llegarán al tesoro, y,
será ahí, cuando Liam Jiam les ordene que se vayan con lo dejen solo, porque va
volar el sitio, eso sí todos han tomado
ya gran cantidad de piedras preciosas con las que no tendrán problema el resto
de su vida
De vuelta en Shanghái, y tras hacerse
cargo de la deuda de su marido, y, dar una buen propina al abogado
Buscará a Paddy, a quien dará su
parte del tesoro hallado, ya se había despedido del monje, o maestro rojo
Ya solo le resta emprender el
viaje de vuelta a España, adoptará a Biao, quien llegará a ser doctor en
Ciencias
Fernanda, se casará con un diplomático que
conocerá en la Universidad, estallido de La Guerra Civil en España, lo que motivara
su asilo en Francia, y, por último tras el nacismo su asentamiento en
California, donde vive, Biao con su esposa y dos niños
Allí también tras dejar el
trabajo como diplomático, llegará Fernanda madre también de dos niños, que trabajará
en la industria del cine
Elvira cerrará su historia,
recordando a la vieja monja budista, sabiendo que es ya muy mayor, pero
disfrutando de la vida, de sus nietos, que son los hijos de su sobrina, también
adoptada y de Biao, y, como no de todo lo que aprendió en aquel viaje
Esta vez la acompañe a ella, el
próximo viaje, acompañaré a la joven
Fernanda
Por cierto, si al comenzar el
libro Elvira tenía 40 años, 1920, al final que esta mayor pero sana y fuerte,
tiene, Dios mío tiene 100 años
Os recomiendo la lectura
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