Son muchas las novelas sobre este simpático, y bonachón cura italiano, y, su amigo el alcalde comunista, Pepone
En esta que he vuelto a leer hace pocos meses, el padre Camilo, busca conciliar su voluntad, con la de su cristo, así en minúscula, porque como ya aclara Guareschi, no es Cristo, es su Cristo
Para no estropear la lectura, a los que quieran hacerlo, lo recomiendo y en las librerías de viejo seguro que encuentran, una escena que hace pensar, es aquella en la que el hijo de Pepone, esta muy grave, Pepone manda que recen por el niño, y se pone con un pequeño polvorín, rodeando la iglesia, cuando el niño sana, no duda en afirmar que si Dios no lo hubiese escuchado habría volado el templo, dicho lo cual echa un billete de unas liras en el cepillo, porque él los favores los paga.
y las gentes comentan, que dios ese día tuvo miedo, dios con minúscula, porque no es Dios, sino el dios de esas gentes, de muchas gentes.
Y, sin llegar a la amenaza con la bomba, se parece mucho Pepon a muchas cadenas de oración, y, su pretendido pago, a tantas veces que muchos hemos pretendido pagar a Dios el bien recibido, por eso también es recomendable la lectura, y, para reír y pasar un buen rato