“La vida ante sí” de Emile Ajar
El personaje de Mohamed
Ningún personaje de “La vida ante
sí”, deja indiferente, desde4 la señora Rosa, la vieja prostituta judía, sobrevienta
del nazismo, hasta el travesti, con corazón de madre
Pero quien esta vez “robo mi
corazón” es el pequeño Mohamed, uno de los niños que la señora Rosa tenía
recogidos, ocultos con papeles falsos
El pequeño Mohamed es musulmán,
y, seguirá siéndolo, y, eso no será un impedimento para su cariño a la judía la
señora Rosa, quien lo mantiene con ella, incluso sin cobrar ni un céntimo
Mohamed ayuda a cuidar a los
demás niños, él también se ve un niño pequeño, cree que su madre una prostituta
vendrá un día a buscarlo, ignora hasta su edad sólo un consejo le ha dado la
señora Rosa, que no se prostituya, que no ejerza la prostitución homosexual
La señora Rosa tiene graves
crisis que solo le calma ver una foto de Hitler, pero un día aparece el padre
de Mohamed, así descubre que en lugar de 9 años tenía 14, como su papá muere,
él sigue con la señora Rosa, hasta que está enferma, teme al cáncer pero no es cáncer
es algo peor, aunque no se da el nombre se lee, es alzheimer
Quieren meterla en un hospital
donde la cuidaran, sin curarla porque no pueden, ella en sus momentos de
lucidez le confiesa que no quiere, es para ella un nuevo campo de
concentración, y, el pequeño se lo promete, no lo permitirá
No es una defensa en pro de la
eutanasia, sino del amor, del derecho de toda persona a conservar su dignidad,
a no ser tratado como un conejo de Indias
Por eso el pequeño Mohamed, va
pedir al hospital que “la aborten”, no lo entienden, y, claro está cuando lo
entienden lo que hacen es decirle que no puede ser, pero estará bien en su
cama, sus medicinas, y, nada más mantenida con vida, como una cosa
Por eso, se le ocurre una cosa,
la baja al sótano, allí muere la señora Rosa, y el pequeño se queda con el
cadáver, echándole colonia encima, sale a comer y dice que vino su familia y se
la llevo
Un día lo encuentran debido al
hedor que subía del sótano
No había querido abandonar a la
que en cierto modo había sido su madre, se lo pago, cumpliendo sus deseos
Es una novela que no deja
indiferente